Olvido

5 11 2008

El avión despegaba lenta y suavemente, no había motivo alguno para preocuparse, el tiempo era favorable para volar, todo parecía estar en orden y nadie del pasaje ni de la tripulación se veía especialmente preocupado.

Sin embargo Ricardo estaba inquieto, había volado docenas de veces, y nunca había sentido esa sensación de pánico que le estaba desbordando, se dijo a si mismo que no tenía motivo para sentir miedo, intentó serenarse con el whisky que pidió a la azafata y con el tranquilizante que ingirió con él, en ocasiones normales habría bastado para relajarse e incluso dormir un poco. Pero no consiguió el efecto deseado, al contrario, el corazón le latía a mil por hora.

Sin saber muy bien porque empezó a rezar, nunca había sido muy creyente, pero en ese momento sintió la necesidad de creer en Dios o en lo que fuese.

En mitad de una oración sintió una fortísima explosión, la gente gritaba y el avión se sacudía bruscamente, vio una intensa llamarada a su espalda, justo en la bodega de carga, y entonces comprendió el motivo de su miedo.

Estaba tan abotargado por las drogas que había tomado antes de embarcar, que no recordaba que hacía un mes que estaba planeando hacer explotar el avión con él dentro.

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Matriuska

19 09 2008

Erase una vez un hombre que no le gustaba para nada y en absoluto la vida que estaba llevando, por lo que un día tomó la estricta determinación de dormirse para siempre y vivir una nueva vida dentro de un sueño. El problema radicaba que en dicho sueño, al estar muy cercano a la corteza de la razón, permitía que se filtrasen aquellos problemas que acosaban su vida consciente por lo que todos ellos volvían a reaparecer teniendo de nuevo una clara presencia. Entonces el hombre volvió a tomar la determinación de dormirse de nuevo y paulatinamente a sumergirse en otro sueño dentro del anterior sueño, pensando que así, tal vez, al alejarse un poquito más de la obtusa realidad los problemas desaparecerían para siempre. Pero claro, escapar no resultaba tan sencillo porque tarde o temprano un problema de su vida consciente afloraba, como si fuese una mala hierba, sobre la capa de sueño donde se encontrase, fuese donde fuese llevando al hombre al mayor de los desesperos.
Un día decidió enfrentarse a la realidad y poner sus problemas en fila, como las fichas de dominó y de un simple golpe acabar con cada uno de ellos. El problema era que estaba tan sumergido en cientos de miles de sueños que perdió el norte y jamás pudo regresar. Lo intento, mil y un millón de veces, pero no pudo alcanzar la salida. Es más aquellos problemas que habían florecido en las todas las capas ahora habían formado una espesa jungla llena de lianas y de monstruos implacables lleno de ojos que le escudriñaban con enorme e insaciable apetito.

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Sospecha

3 09 2008

-¿Se puede saber qué has hecho?
-¿Yo? Nada…
-Pues entonces explícame por qué tienes la boca llena de plumas.

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Un largo camino

2 09 2008

Después de tanto caminar, de sufrir tantas penurias a lo largo de todo el camino llegó al pie de un gran muro. Un muro no muy alto pero si infinito de largo. No se iba a echar atrás, no iba a detenerse. Como pudo lo fue escalando, piedra a piedra, centímetros, metros. Resbaló un par de veces casi cayendo a una considerable altura. Tenía las manos , las rodillas y los pies en carne viva. Varias hora más tarde llegó a la cima. Se asomó. Por un instante puso los ojos en blanco. Por el horizonte se asomaba kilómetros y kilómetros de basto desierto.

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Huida

1 07 2008

Corría y corría, se daba con las ramas de los árboles en la cara, se tropezaba con piedras gigantescas que encontraba en su camino, que a veces saltaba y que otras veces empujaba hacia los lados para hacerse camino.

No sabía muy bien de que o de quien huía, pero si sabía que fuese lo que fuese estaba cerca y a punto de atraparle.

En su desenfrenada carrera llegó hasta el borde de un acantilado, se detuvo unos segundos a pensar que podía hacer, si se quedaba allí, lo que le perseguía le daría alcance enseguida, no podía volver atrás y tampoco había mas salidas.

Sin pensarlo mas tomó impulso y saltó al vacío, no le sorprendió nada ver que volaba, o mas bien planeaba;le gustaba la sensación de libertad que experimentaba, por primera vez en mucho tiempo se sintió feliz y relajado.El aire era cálido y el sol templaba su cuerpo desnudo.

Todo era armonía, paz y silencio, hasta que en la lejanía empezó a escuchar el peculiar sonido de las sirenas de las ambulancias.

En cuestión de segundos sintió un fuerte golpe sobre todo el cuerpo y todo se tornó negro, frío y ruidoso.Poco a poco retornó el silencio, la paz y la armonía, volvía a sentirse de nuevo ligero y mas liviano que antes, solo escuchaba en la lejanía una voz que decía:” No se puede hacer nada por el, solo certificar el fallecimiento”.

Cuando la policía entró en su apartamento se encontró todos los muebles tirados por el suelo, las cortinas arrancadas, las lámparas destrozadas y la puerta de la terraza abierta de par en par.

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Desídia

29 06 2008

Erase que se era un niño que dejaba todo para mañana.

Mañana estudio.
Mañana me ducho.
Mañana ordeno mi habitación.
mañana te ayudo a limpiar la casa.
Mañana saco la basura.
Mañana te acompaño a la compra.
Mañana pondré la mesa para comer.
Mañana visitaré a los abuelos.
Mañana haré deporte.
Mañana…
Mañana…
Mañana…
Pero llegó mañana y … no le dio tiempo de hacer todo, y tuvo que dejarlo para mañana.

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Momentaneo lapsus de razón

27 06 2008

Su compañero de trabajo la observaba hacia rato, no se movía, no hablaba con nadie y tenia una expresión muy rara.Al fin se atrevió a preguntarle:¿te encuentras bien?.
Sofia le miro y no respondió, simplemente se lo quedo mirando como hipnotizada.
El chico volvió a preguntar:¿te pasa algo, puedo ayudarte?.
Después de unos segundos o quizás minutos en silencio Sofia sonrió y dijo:”No me pasa nada es solo que soy feliz y acabo de descubrirlo”.

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La mirada

27 06 2008

Se sentaron frente a frente. Afuera el trafico y el bullicio quedaba amortiguado por el grosor de los cristales del restaurante. Se miraron, fijamente. Si observabas sus ojos con detalle podías percibir como pequeños movimientos, a modo de diminutos temblores, rápidos y precisos. A veces sus miradas se tornaban tiernas, otras veces divertidas, hubo un momento seriedad y también de tristeza, pero éste sólo duró una milésima de segundo. Él le agarró fuertemente de la mano, ella le correspondió; brindaron, se besaron y continuaron en silencio su peculiar conversación. Justo hasta que el amanecer comenzó a asomarse por el horizonte.

Para ardilla y Sue con mucho, mucho cariño.

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Por los pelos

26 06 2008

Apareció de súbito, tras la colina. Con sus fauces abiertas, llenas de hilos de baba. El Mantibruck rosado de más de diez metros de longitud se abalanzó sobre el hombrecillo que estaba de pie con la bota en la mano. El tipo estaba tan ensimismado con ponerse el calzado que ni siquiera lo escuchó. Justo cuando se abalanzaba sobre él se produjo un intenso fogonazo, de color azul. De repente apareció ante sus ojos un extraño pájaro, blancuzco, cubierto de un liquido rojizo. No se lo pensó dos veces y lo engulló de un solo bocado. Sabía extraño pero estaba delicioso. Se marchó balanceando su orondo y velludo cuerpo, ladera abajo, persiguiendo a un cuervo que se había cruzado en su ángulo de visión.

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Cruce de caminos

26 06 2008

El pequeño tornillo salió disparado del gran fogonazo azul. Atravesó el laboratorio en dirección al ordenador central donde el Profesor Mercury calibraba la intensidad del haz de rayo dimensional. Antes de impactar sobre la pantalla del monitor una mano lo agarró en el aire.
El Profesor Mercury contempló el tornillo como fascinado.
– ¡Así qué tu eres el culpable de todo amiguito! No sabes lo que has estado a punto de provocar.
Sonrió y se metió el tornillo en el bolsillo de su uniforme. Se acercó al ordenador. Aun estaban inscritas las primeras coordenadas. Se puso manos a la obra. Tecleó #EUSV88.
– Ahora todo encaja. Ahora por lo menos sé que por fin llego a casa sano y salvo.
Dicho esto rápidamente desapareció por el segundo portal de un amarillo intenso donde al otro lado le esperaban cientos de científicos y gente muy poderosa en lo que era su primera exhibición con publico del primer (en realidad segundo) viaje en el tiempo de la humanidad.

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El Club Grebredilb

26 06 2008

Estaban todos reunidos conspirando contra la humanidad.

Juntos, el presidente del mundo libre, el terrorista internacional más buscado, el presidente de la comunidad del libre mercado, los representantes de los paises productores de combustibles fósiles, los capitostes de la banca, los directivos de los cinco mayores laboratorios farmacéuticos, las cabezas visibles de las tres religiones mayoritarias, los dictadores de los estados socialistas del este y del oeste, y los dictadores liberales de los países democráticos.

Todos sentados en mesa redonda planificando la próxima crísis mundial.

El presidente del mundo libre, ejerciendo de moderador tomó la palabra para finalizar el evento:

- Muy bien señores, antes de concluir, ¿hay alguien que quiera hacer algún comentario?

De pronto, un destello azúl intenso parpadeó en el aire a la vista de todos y una granada se materializó encima del centro de la mesa, rodando unos centímetros sobre el tablero hasta detenerse vacilante. Era un modelo antiguo, “Mills”, de los utilizados durante la Iª Guerra Mundial. Estaba húmeda y sucia de barro. El hecho, por lo inverosímil, dejó sin palabras a todos los presentes.

- Er, …no tiene anilla – observó el terrorista internacional más buscado.

© Pep Bussoms – 2008 (Todos los derechos reservados)





Llamando a tu puerta

26 06 2008

-¡Y no abras la puerta a nadie! – Le dijo su madre al pequeño Tobías. – ¡Bajo ningún pretexto!
-De acuerdo mami. – Le contestó el niño mientras no dejaba de mirar la televisión con el vaso de leche en la mano y las galletas sobre el plato.
-¡Volveré en menos de lo que canta un gallo! ¡Pórtate bien!
– Siiii mami.
Miss O´Connor se fue a la calle, realizó alguna de sus compras, telas para las cortinas, un ramo de flores y un jarrón donde depositarlas. Luego fue a la peluquería y comprar unas frutas al colmado de la familia Luiggi.
Cuando entró en casa Tobías aun permanecía sentado viendo la televisión.
-Hola cielito, que tal la mañana ¿Llamó alguien al teléfono?¿Picaron a la puerta?
– Bien. Viendo mi programa favorito. Nadie al teléfono. Pero si a la puerta. – contestó el pequeño de un tirón. Sus ojos no se despegaban de la pantalla del televisor.
-¿No le abrirías verdad? – Le preguntó mientras depositaba el ramo sobre la mesa de la cocina y llenaba el jarrón con agua del grifo.
-No mami. Hice lo que tú me dijiste.
– Buen chico. Así me gusta que seas muy obediente – le contesto sonriendo mientras colocaba el ramo dentro del jarrón. – Y por un casual… ¿Te dijo quien era?
-Bueno me dijo que era alguien muy importante. Alguien que venía a cambiar nuestras vidas. Me dijo que se llamaba Mister Goodluck*. Insistió un par de veces más pero no le quise abrir. Quien sí lo hizo fue Miss McGuilliam, la vecina.
-¿También la visitó a ella? Entonces sería un vendedor ambulante.
-Supongo. Pero es curioso… ¿Sabes mami? creo que le debió vender algo muy valioso porque Miss McGuilliam no hacía más que dar gritos y saltos de alegría. Los vecinos salieron de sus apartamentos y no hacían más que felicitarla. Incluso la aplaudían. Hasta vino el Mister Burbanks, el director del banco donde papi y tu tenéis los ahorros. Le escuché felicitarle varias veces desde el otro lado de la puerta.

*Buena suerte en Inglés

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La patata caliente

25 06 2008

Guerra de las Trincheras (1ª Guerra Mundial)
Ovillers -la- Boisselle 15 de Agosto de 1916.

-¡Lance la granada! ¡He dicho que lance la granada!¡Es una orden!
El soldado Cavanaugh agarró una de las “Bomba Mills” que ya había armado previamente. Tiró de la anilla y la arrojó hacia la trinchera más cercana donde habían divisado numerosos soldados alemanes.
Justo cuando estaba a punto de aterrizar se produjo un fogonazo azul.”La Bomba Mills” se transformó en una pelota de plástico hinchable de color azul, blanca y roja. Ésta rebotó sobre la barriga del cabo Klauss, que en ese momento tenía los ojos bien cerrados esperando su irremediable muerte, para terminar de rebotar y reposar junto a las botas del coronel Jürg Von Stein quien, tras ponerse su monóculo en el ojo, se la miró en un principio con supuesta indiferencia. Luego comenzó a reír. El resto de soldados allí congregados le acompañaron amortiguando con sus carcajadas el continuo bramido de las explosiones.

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Luces

24 06 2008

Aparecieron en el cielo durante tres días y tres noches. Eran tres luces de color naranja intenso rodeadas por un halo amarillento a su alrededor. Nadie supo decir qué eran ni de dónde venían. No se movían. Permanecían estáticas como clavadas en el firmamento. Trataron de alcanzarlas con diversas sondas pero no lo lograron. Parecían estar demasiado lejos. Utilizaron los mejores telescopios de la tierra y también los que se encontraban en órbita pero lo único que consiguieron captar fue una intensa luz que emborronaba cualquier imagen que quisieran tomar. Desaparecieron al unísono. Sin saber cómo ni por qué. Lo más extraño de todo es que nunca más volvieron a aparecer.

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Como una flor…

24 06 2008

Soñé que era blanquita, pequeña, sencilla, feliz de estar rodeada de tanta belleza….sabía que mi existencia sería breve, pero que merecería la pena, y así lo pude comprobar.
Un día ese hombre que con tanto cariño me cuidaba, sin motivo aparente, me alejó de mi jardin para darme a un desconocido….!!!que espanto¡¡¡ pensé, pero mi destino era mejor de lo que imaginaba y del que me sentí recompensada, al recibir a cambio de mi presencia, la gran sonrisa que me regaló generosamente su mujer en el hospital…..

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Flan casero

24 06 2008

- No se olvide de darme la receta de este estupendo flan casero que me acaba de servir. – Le pidió Miss Carmody la mujer del rector.
– Sería un placer pero no puedo hacerlo. Se trata de una vieja receta familiar que ha pasado de generación a generación. Un tesoro de la familia. – Le contestó lo más amablemente posible la Sr. Palmer mientras le servía una taza de té.
– Sería un pecado si no la compartiera.- Le amenazó Miss Carmody de forma elegante.
– Si, sería un pecado… “sobre todo si supiese de donde procede el ingrediente principal…” …Pero el amor a mi familia, mi lealtad hacia ellos, me hace imposible desvelarla.

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Juego de niños

23 06 2008

El lunes por la tarde era el día que más se divertían. Miss Grey, la enfermera encargada de la terapia, los sentó a todos en corro, en diversas sillas, algunas de ellas de ruedas. Tomó una pelota hinchable, azul, blanca y roja y tras inflarla les explicó a los allí reunidos y como si fuesen niños, que el juego de esa semana consistía en tener que lanzarse la pelotita los unos a los otros. Les apunto que el principal objetivo del juego y por supuesto el mayor merito era que tendrían que agarrarla al vuelo. No hacía falta que la lanzasen en orden, podían elegir a quien quisieran, pero eso sí, tenían que participar todos. Monopolizar la pelota era de muy mala educación.
Para comenzar, quizás de una forma coherente, aunque con aquellos locos eso era casi imposible, Miss Grey se sentó en una de las sillas, junto a ellos y lanzó la pelota como ejemplo al Señor Higgins. Éste la tomó en sus manos y se la miró como el que mira algo muy extraño. Miss Grey le invitó a arrojársela a otro compañero. El Señor Higgins lo hizo, con fuerza hacia la Señora Clark. La mujer la tomó y de forma súbita profirió una carcajada aguda; ella se la lanzó al Señor Johnson que la pilló al vuelo y éste se la acabó lanzando al Señor Stephens, de forma inesperada, tanto que hizo que casi se le cayese de las manos. Algunos de los allí reunidos echaron a reír, otros aplaudieron de forma torpe, sin atinar apenas a darse con las palmas de la mano, otros simplemente babeaban con la mirada perdida en el tiempo y el espacio. Miss Grey sonrió. Sin duda habían pillado el truco y se estaban divirtiendo.
Los dejó solos jugando y se dirigió hacia el mostrador donde se dispuso a organizar la bandeja de las pastillas. Como estaba de espaldas no se dio cuenta del fogonazo, ni de la desaparición de la pelota, ni mucho menos de la aparición de un recién nacido unido aun a su cordón umbilical de cuyo extremo colgaba la esponjosa masa de la placenta. La criatura volaba por los aires, de mano en mano. A veces la placenta golpeaba los cristales de la ventana de la clase que daba a recepción, manchándolos de restos de líquido amniótico y de sangre.

© Richard Archer – 2008 (Todos los derechos reservados)





Portal

22 06 2008

Encendió la maquina. Se escuchó un tenue murmullo que fue ascendiendo paulatinamente llegando a convertirse en algo ensordecedor. Para el Profesor Mercury aquello no tenía importancia. En primer lugar llevaba los cascos que evitaban traspasar cualquier onda sonora a sus oídos y por otro el ruido que emitía su invención era lo de menos. Si aquel experimento funcionaba marcaría un antes y un después en la historia de la humanidad.
Se colocó las gafas ahumadas, se abrochó el mono gris y desde la pequeña barricada de acero dirigió el cañón hacia la pared de cemento situada frente a él. Marcó las coordenadas: #EUSV91. El ordenador las asumió, acto seguido pulsó enérgicamente el botón.
Un potente rayo de luz azulada fue vomitado por la punta impactando en la pared. No rebotó. Todo lo contrario. Se quedó allí impregnando el cemento de una poderosa resistencia creando una especie de círculo perfecto. Tomó todos los enseres que necesitaba para el viaje. Se colocó el casco con la cámara incorporada, la puso en marcha y se dirigió, decidido, hacia la intensa luz azul…

… El Profesor Mercury fue expulsado por el agujero de forma violenta. Rodó por el suelo hasta detenerse junto a unas cajas de metal apiladas. Desde el suelo pulsó el interruptor y el cañón se apagó. Se incorporó lentamente. El cuerpo le dolía horrores. Se sacudió el polvo negruzco del uniforme. Se quitó el casco y las gafas. Pese al intenso dolor sus ojos irradiaban felicidad, sorpresa y sobre todo gozo. Tosió un poco de sangre. Durante el salto, ¿o habían sido dos? había perdido una bota, la linterna y uno de los medidores de flujo de intensidad. ¡Pero lo había logrado! ¡Había conseguido dar viajar a otra dimensión! ¡Si, lo había conseguido! Y lo mejor… ¡Había conseguido regresar sano y salvo!
corrió hacia el ordenador. No vio que en el ordenador había marcada otra coordenada #EUSV88. Simplemente enchufó al puerto USB la cámara con la que había captado las imágenes de aquella otra dimensión. ¡Tenía que verlo!¡Tenía que ver todo aquello de nuevo con más tranquilidad! Luego comunicaría su proeza al resto de la humanidad.

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De todo corazón.

20 06 2008

-Hola me llamo Sístole.
-Pues yo Diástole.
-Encantado de conocerte.
-Lo mismo digo.
-¿Y qué te cuentas?
-Pues estoy siempre que no paro.
-! Qué casualidad, yo también!
-¿Y si nos tomamos unas vacaciones?
-No sería mala idea. Creo que nos lo merecemos.
-¿Pues a qué esperamos?
PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII…

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Lágrima Negra

19 06 2008

Se sentó al pie de la ventana, como cada día, durante cinco largos años. La habitación permanecía a oscuras, llena de polvo. Aquel lugar olía a rancio. A ella aquello no le importaba, esperaba con ansia a su amado, cada día, durante cinco largos años.
Lo vio aparecer por la esquina derecha de la ventana. Ella emitió un suspiro que sonó entre lamento y anhelo. Él no estaba sólo. Iba acompañado por otra mujer, ambos iban agarrados de la mano. Parecían muy enamorados. Ni siquiera se percataron de su presencia a varios metros de altura contemplándolos desde la ventana, como llevaba haciendo cada día, durante cinco largos años.
Ella los miraba con tristeza y envidia a través de sus ojos grises habitantes de un rostro pálido. Descubrió su brazo, bajo su jersey negro. Estaba lleno de cicatrices. Había dibujos como corazones rotos cubiertos de costra, también había letras, iníciales de todos los tamaños y formas. Algunos llevaban mucho tiempo grabados los había hecho ella, cada día, durante cinco largos años.
Buscó un espacio, le costó encontrarlo. Tomó la cuchilla y sin apartar la mirada de los amantes dibujó una especie de lágrima surgiendo como de un extraño ojo. La sangre no tardó en hacer acto de presencia, llenando la lágrima, dotándola de un tono oscuro y negro. Algunas gotas se cayeron al suelo. Se estrellaron mezclándose con los restos de otras gotas, secas. Gotas que llevaban mucho tiempo allí y que ella se había negado a limpiar, cada día, durante cinco largos años.

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Amor Amorfo

19 06 2008

La cosa oblonga se acercó a husmear a la cosa elíptica de forma tímida, con cierta precaución. La cosa elíptica emitió un respingo, aunque carecía de ojos parecía que estaba dormida y se había despertado de forma súbita. Su cuerpo palpitó, como el de un flan o el de un globo hinchado relleno de agua. La cosa oblonga emitió un gemido, agachando lo que parecía su cabeza y de forma sumisa. La cosa elíptica lo olisqueó, aunque careciese de nariz. En menos de un segundo ya estaban refregando sus orondos y palpitantes cuerpos.
Veinte segundos más tarde aparecieron diecinueve diminutas figuras esponjosas del interior de la cosa oblonga y diecisiete figuras oblicuas de la cosa elíptica. Todos ellos se arrullaron y se alejaron de plano arrastrando sus extraños e inmensos cuerpos. Juntos, para siempre para no separarse jamás.

© Richard Archer – 2008 (Todos los derechos reservados)





Cosas de casa

19 06 2008

La mesa está triste, pensó él. Parece que se va a caer sin sus patas, no se mueve, le cuesta respirar… La miró con cariño y la acarició. La vació de papeles y, amorosamente, la desplegó. La limpió con dulzura. Le pidió disculpas por la marca que le dejó con la taza de café. La mesa le miró con desconfianza, parecía que iba a agradecerle los cuidados a destiempo, musitó algo, un tenue crujido de compromiso, y se quedó inmóvil. Él dio media vuelta y salió de la habitación.

Esa lámpara me roba mi espacio. Se inmiscuye en mis asuntos. Me observa. Me molesta cuando me ilumina con sus manías. Quiere que lo vea todo a su manera. Un día, un día, un día contrataré a alguien que la deje sin bombilla. Ya sabrá entonces lo que es vivir a oscuras.

El carrito de la compra no cambiaba nunca. Siempre vestía igual. Cuando estaba abierto y vacío adoptaba ese aire de eterno adolescente con ropa grande. Lleno, parecía siempre enfadado. No se lavaba casi nunca, a veces olía. Y ya tenía una edad. No sé cómo podía aguantarlo, día tras días, encerrado en su cuarto. Cuando se comparte una casa, hay que hablar más. Si no, ¿para qué? Así que empecé a comprar por internet y lo eché de casa.

© Eva Royo – 2008 (Todos los derechos reservados)





Sueño

19 06 2008

Quiero dormir, le dijo al médico. Él la miró condescendiente y la adoctrinó con todos los rituales establecidos para dormir bien. Cuando llegó a “No tome café después de las cinco”, ella dormía ya profundamente.

Quiero dormir de noche, le dijo al médico. Él le pasó un folleto con todos los rituales establecidos para dormir bien. Ella le dijo que ya los conocía y que no le servían de nada. Él le habló de unas pastillas. Tampoco le servían. El médico era orgulloso y sacó de un armario la botella de vodka que guardaba desde la boda de su secretaría. Al cabo de una hora, ambos dormían plácidamente.

Quiero dormir de noche y en una cama. Tengo el sueño cambiado. La mirada del médico atisbaba destellos de compasión entre los de rutina. La miró y le dio un billete a Australia, le contó que, cuando en España es de día, allí es de noche y le deseó buena suerte.

© Eva Royo – 2008 (Todos los derechos reservados)





Indigestión

19 06 2008

Sobrevoló el cielo, con sus alas de plata y su vestido de tul azul y purpura. Su vuelo era errático ya que hacía lo imposible por aguantarse el inmenso dolor de tripas. Aquella era la última vez que decidía comer mejillones. Nunca le sentaban bien pero tenían tan buena pinta… Cuando estaba a punto de llegar soltó una sonora flatulencia. Pero no venia sola. Tras ella le acompañaba un buen chorro de diarrea. La pequeña musa se sintió muy avergonzada y en cuanto terminó de defecar en el aire salió volando moviendo sus alas en modo turbo.
Abajo, sentado en un banco se encontraba un joven. Se llamaba Adolf. Lo acababan de expulsar de la academia de dibujo. Estaba indignado, pero también rabioso y desolado. Recibió el chorro de diarrea en toda la cabeza, cubriéndole de arriba a abajo. Suerte que no la vio porque era invisible. Lo que no era invisible era su efecto. “¡Ya se, dejaré el dibujo y me dedicaré a la política! ¡Cómo no se me había ocurrido antes!” Cargado de un nuevo entusiasmo arrojó los lienzos al cubo de la basura y se marchó raudo decidido a enfrentarse a una nueva aventura.

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A contracorriente

18 06 2008

Descubrió que leyendo los cuentos por el final eran mucho más divertidos. Las historias cobraban otro sentido. En los reinos ya se habían comido las perdices y vivido felices. Los malos resucitaban de su muerte horrenda y los ogros y los duendes se iba a dormir a sus cuevas donde supuestamente había permanecido allí desde tiempos inmemorables. Las princesas se desenamoraban y volvían al los brazos de su padre, el rey, que resucitaba de una muerte misteriosa. Las madrastras malvadas se desdecían de sus planes y pasaban del odio a la indiferencia, ya que las princesas volvían a ser niñas y su belleza se ocultaba disfrazada de candidez. Además como ya sabía cómo iba a acabar todo quedaba la incógnita de cómo el cuento iba a comenzar. Eso era lo más bonito para ella. Lo más interesante. Saber cómo podían comenzar las cosas.

Dedicado a mi niña Laura. Inconformista hasta la médula pero en el fondo una personita encantadora.

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Por los pelos

18 06 2008

Aparcó el coche en la 4 planta del parking subterráneo. Cuando avanzaba hacia la salida escuchó el estruendo, como el de una vibración intensa. Pensó que era el metro que pasaba varios metros más abajo. Lo curioso era que le pareció que el sonido venía desde otro lugar, como desde arriba. Cuando se acercó al ascensor ya no le dio la menor importancia. Ni se percató de la polvareda que bajaba por una de las escaleras que conducían a los pisos superiores.
Cuando abrió la puerta principal se quedó boquiabierta. Ahí donde antes había una ciudad bulliciosa, llena de coches y peatones ahora reinaba el infierno. Todo eran cadáveres humeantes, ruinas y coches volcados en llamas o apilados los unos sobre los otros en ángulos imposibles.

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Game Over

18 06 2008

Saltó sobre la plataforma y esta comenzó a tambalearse sobre sus pies. Antes de que ésta cayese al vacio ya había alcanzado la siguiente sintiéndose a salvo. Pero no duraría mucho bajo sus pies. Además aún le quedaban otras 6. Salto la siguiente, la que le seguía y la que estaba a continuación. Todas ellas sin ninguna dificultad. Abajo, la lava bullía emitiendo grandes oleadas de calor y burbujas de un amarillo intenso como el corazón del sol. Su ropa se estaba agujereando por las chispas que salían de las burbujas y que se precipitaban indistintamente sobre su cuerpo. Cuando sólo quedaban dos plataformas más una de esas chispas le entró en un ojo. Emitió un chillido de dolor llevándose rápidamente la mano a los parpados. Aquello dolía horrores. Entonces perdió el ritmo y la concentración. La loseta de debajo de sus pies cedió por su peso y se vino abajo. Él la acompañó gritando de terror, agitando sus piernas y brazos en el aire como si tratase de un ave que intenta remontar el vuelo. Antes de tocar la superficie ardiente de la lava tubo un simple pensamiento: Se lamentó mucho de que aquello fuese la puñetera realidad y no se tratase de un videojuego.

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Curriculo Vitae

18 06 2008

Me llamo Tobías y soy un personaje de cuento. Si me moldean bien se hacer reír, llorar, enamorarme bajo el sol del horizonte o entre una lluvia intensa con el cuerpo medio hundido en un lodazal. Se luchar con espada, montar a caballo, bucear e ir en bicicleta. También dispongo de carnet de conducir y se hacer escenas arriesgadas si se precia. Si me ponen alas y me dan superpoderes puedo hasta volar y luchar contra supervillanos. Se disparar y utilizar todo tipo de armas y cambiar mi fisonomía al antojo de cualquier autor o trama. Puedo protagonizar cuentos cortos, ultracortos o breves. Puedo incluso ser el eje central de una novela o trilogía. Doy tanto de mí que puedo incluso competir con personajes de la talla de Sherlock Holmes, Drácula, James Bond o Frodo Bolson. Para mí sería un placer ser protagonista o secundario de una de sus obras.

Les saluda Atentamente:
Tobías O´Connor.
Neurona G-A 7865476
Lóbulo Izquierdo Centro.

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La cabra

16 06 2008

Érase que se era un granjero que tenía una cabra que daba la mejor leche del reino. Un buen día la cabra se le puso muy enferma y nadie a leguas a la redonda podía ayudarle. El granjero desesperado se puso a llorar al borde de un pozo.
-¿Por qué lloras buen hombre? – Escucho como le decía una vocecilla desde el fondo del pozo. El granjero se asomó. A lo lejos chapoteando en el agua había un hombrecillo de nariz alargada y orejas puntiagudas.
– ¿Quién eres? ¿Qué haces en el fondo de mi pozo?
– Soy el duende del pozo Si me ayudas a salir de aquí te concederé el deseo que tú quieras.
– ¡Mi cabra! ¡Quiero que cures a mi cabra!
– Eso está hecho. Pero a cambio tendrás que darme algo.
– Pero si ya te lo habré concedido – exclamó el hombre.- ¡Te habré sacado del pozo!
– Si no hay trato despídete de tu cabra.
– No, no quería ofenderte. Te sacaré de aquí y te daré lo que tu quieras pero te lo suplico, cura a mi cabra.
El hombre arrojó una cuerda y sacó al duendecillo del pozo. Éste se acercó y haciendo un par de pases mágicos sanó al animal.
El hombre no salía de su asombro, estaba pletórico de felicidad.
-¡Gracias!¡Un millón de gracias!.- le repetía besándole las manos y los pies.
-Ahora me tienes que conceder un deseo a mí. – Sentenció el hombrecillo.
– Lo que tú quieras. ¡Tus deseos son ordenes!
– Quiero quedarme con tu cabra.
-¿Cómo?
– Ya lo has oído bien quiero quedarme con tu cabra. Si no es así volveré a dejarla como estaba. Tú decides.
– De acuerdo. Llévatela. No la mates.
Y el duendecillo agarró a la cabra y tras un chasquido de dedos ambos desaparecieron y no regresaron jamás

© Richard Archer – 2008 (Todos los derechos reservados)








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