Cuando estaba subida en la azotea del edificio de correos todo el mundo quería escucharla, la policía, los bomberos, la psicología, incluso un montón de gente que no conocía y que le gritaba:”no saltes”.
Era la primera vez en su vida que le prestaban atención y la escuchaban, pero también fue la ultima.
Su gris existencia termino un día gris y sin importancia.
© Tristeza – 2008 (Todos los derechos reservados)
Comentarios recientes