Viaje a Ninguna Parte

22 06 2008

Todo estaba listo para el lanzamiento. El comandante Tobías O’Connor realizaba por radio las últimas comprobaciones con la estación de control antes de iniciar la cuenta atrás.

Por fin había llegado el momento. A través de los auriculares le llegó la voz del director de operaciones de la rampa de despegue, con un tono estudiadamente neutro, sin emoción:

Diez…

Nueve…

Ocho…

Siete…

Una frase hecha cruzó la mente de Tobías en ese momento – “La suerte está echada” – pensó, sin poder evitar que un leve estremecimiento le recorriera la columna vertebral de arriba a abajo.

Seis…

Cinco…

Era la primera vez que un cuerpo de científicos organizaba una expedición espacial justo al centro de la nada. Querían comprobar qué había de cierto en sus conjeturas.

Cuatro…

¿La nada es nada porque está vacía? ¿…o está vacía porque no admite nada?

Tres..

¿Qué sucede con la nada si le ponemos algo en medio?

Dos…

¿Qué es lo que desaparece? ¿La nada o el algo? Parece evidente que el vacío desaparece en cuanto se llena con algo; pero esa afirmación había que demostrarla empíricamente.

Uno…

De pronto, Tobías O’Connor tuvo una inspiración.

¡Cero!

Lástima que no se le hubiera ocurrido un poco antes. Los cohetes de propulsión empezaron a rugir a sus espaldas y Tobías sintió la fuerte aceleración negativa que aplicaban a la nave y a todo su cargamento, con él incluído: Habían empezado a elevarse.

Su intuición le habría ahorrado a la agencia espacial un montón de dinero; y quizás habría salvado también una vida. Quiso decir algo, pero la tremenda energía que sentía presionando sobre su cuerpo le obligaba a apretar con fuerza las mandíbulas y a mantener todos los músculos en tensión. De todos modos, el rugido ensordecedor de los motores habría impedido cualquier comunicación con la estación de control.

Desde el exterior, el público miraba extasiado el gran espectáculo, mientras el cohete se elevaba dejando una espesa columna de humo blanco tras de sí.

Otra frase hecha cruzó por la mente del Comandante Tobías: “Para este viaje, no hacía falta alforjas”.

La nave desapareció de la vista del público, convertida en la distancia en un punto infinitesimal en medio del azul intenso de un hermoso cielo de primavera.

“Cortos Sin Filtro” © Pep Bussoms – 2008 (Todos los derechos reservados)

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