El apetito

16 11 2008

Me comí con deleite aquel apetitoso croissant, calentito, recién salido del horno. Era un placer para el tacto, para el olfato, pero sobre todo para la paladar ya que aquel pedazo de exquisitez sabía cien por cien a mí.

© Richard Archer – 2008 (Todos los derechos reservados)

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