Tsunami

1 08 2008

Escuchó el ensordecedor estruendo pero no vio a la enorme ola, abalanzándose hacia su coche, hasta que no giró en la siguiente curva.

© Richard Archer – 2008 (Todos los derechos reservados)





Malas noticias

24 06 2008

Supo que todo había terminado en el otro continente cuando vio aparecer restos de civilización sobre la orilla de la playa.

© Richard Archer – 2008 (Todos los derechos reservados)





Talasofobia

18 06 2008

Por fin se había decidido a meterse en el agua. Después de acudir al psicólogo durante 12 años para vencer su miedo al mar. Sintió el agua en sus pies y se estremeció. Tenía que superarlo. Avanzó con miedo pero decidida, con su esplendido bikini nuevo y su pelo ondeándole al viento. Se sentía bien a pesar de todo. Lo estaba superando, sentía que lo estaba superando…
El cometa se estrelló contra el océano con una fuerza devastadora. La inmensa ola que se formó tras el impacto barrió todo lo que se encontraba en 5000 kilómetros a la redonda en escasos segundos.

© Richard Archer – 2008 (Todos los derechos reservados)





Por los pelos

18 06 2008

Aparcó el coche en la 4 planta del parking subterráneo. Cuando avanzaba hacia la salida escuchó el estruendo, como el de una vibración intensa. Pensó que era el metro que pasaba varios metros más abajo. Lo curioso era que le pareció que el sonido venía desde otro lugar, como desde arriba. Cuando se acercó al ascensor ya no le dio la menor importancia. Ni se percató de la polvareda que bajaba por una de las escaleras que conducían a los pisos superiores.
Cuando abrió la puerta principal se quedó boquiabierta. Ahí donde antes había una ciudad bulliciosa, llena de coches y peatones ahora reinaba el infierno. Todo eran cadáveres humeantes, ruinas y coches volcados en llamas o apilados los unos sobre los otros en ángulos imposibles.

© Richard Archer – 2008 (Todos los derechos reservados)





Apocalípsis

16 06 2008

Tantos desastres, tantas desgracias, tantas señales: terremotos, inundaciones, epidemias; el hermano que se levanta contra el hermano, el padre que mata a sus hijos, los hijos que asesinan a sus padres. La cólera, el odio, la ira, el terror dueño de las calles. Hambre, frío, enfermedad, desesperación. Todas las cuartetas de Nostradamus desveladas, los restos de la Atlántida al descubierto, el último Papa expulsado del solio de Roma. Cometas, rayos fulminantes que castigan a los injustos, cuerpos de monstruos marinos varados en las playas, y el milenio al filo de su caída. Se podría decir que las revelaciones anunciadas por el Apocalípsis estaban a punto de culminar; …hasta que aquella misma tarde comenzaron a sonar las trompetas del Juicio Final.

Primero fué un zumbido lejano, monótono, difuso y apenas audible; pero conforme pasaban las horas el sonido se hacía más persistente y más profundo, haciendo vibrar las paredes de su apartamento. Parecía no venir de ningún sitio y de todas direcciones a la vez. Un zumbido insoportable que taladraba los oídos y penetraba en su cabeza. Una nota de trompa recogía a la siguiente, los siete cuernos del cielo soplaban a la vez con aliento exterminador abriéndose paso hacia él hasta que ya no pudo resistirlo más. El cielo se abrió en un crujido infernal desatando el galope de sus cuatro jinetes vestidos de fuego, zafiro, y azufre.

“Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos” (Ap.9/6).

Gabriel se arrojó presa del pánico a través de la ventana del salón. El golpe contra el cristal le dejó medio aturdido, pero su cuerpo lo atravesó sin dificultad haciéndolo añicos. Fuera, todavía colgando ingrávido del vacío, le sorprendió la fresca serenidad de la noche. A sus pies, varias decenas de metros más abajo, la ciudad vibraba con su bullicio habitual y el sonido de las trompetas había cesado por completo.

Mientras su cuerpo empezaba a caer con peso uniformemente acelerado, Gabriel se sintió repentinamente invadido por la angustiosa duda del agnóstico:

¡¡¡ ¿Y si todo su temor sólo hubiera sido el crujir de una cisterna y el lamento de unas cañerías viejas? !!!

“Cortos Sin Filtro” © Pep Bussoms – 1999 (Todos los derechos reservados)





La otra plaga

16 06 2008

Se escuchó un ruido, como un objeto de vidrio que se rompía. Los dos miraron el suelo en silencio. Luego se miraron entre ellos: “¡Te dije que no jugases con las muestras de virus!”

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