Indigestión

19 06 2008

Sobrevoló el cielo, con sus alas de plata y su vestido de tul azul y purpura. Su vuelo era errático ya que hacía lo imposible por aguantarse el inmenso dolor de tripas. Aquella era la última vez que decidía comer mejillones. Nunca le sentaban bien pero tenían tan buena pinta… Cuando estaba a punto de llegar soltó una sonora flatulencia. Pero no venia sola. Tras ella le acompañaba un buen chorro de diarrea. La pequeña musa se sintió muy avergonzada y en cuanto terminó de defecar en el aire salió volando moviendo sus alas en modo turbo.
Abajo, sentado en un banco se encontraba un joven. Se llamaba Adolf. Lo acababan de expulsar de la academia de dibujo. Estaba indignado, pero también rabioso y desolado. Recibió el chorro de diarrea en toda la cabeza, cubriéndole de arriba a abajo. Suerte que no la vio porque era invisible. Lo que no era invisible era su efecto. “¡Ya se, dejaré el dibujo y me dedicaré a la política! ¡Cómo no se me había ocurrido antes!” Cargado de un nuevo entusiasmo arrojó los lienzos al cubo de la basura y se marchó raudo decidido a enfrentarse a una nueva aventura.

© Richard Archer – 2008 (Todos los derechos reservados)

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