Tan sólo un payaso…

18 06 2008

“Ante todo eres un payaso.” Eso no se lo podía quitar de la cabeza. Su objetivo era hacer reir, nunca hacer llorar. Se coloco al pie de la puerta, junto a las escaleras del gran edificio de cemento gris. Los niños no tardaron en llegar, estaban delgados, con los ojos hundidos, algunos hasta iban casi desnudos, dejando a la vista unas piernas que parecían las patas de una cigüeña o un pecho semejante a un xilófono. En cuanto lo vieron echaron a correr hacia él, alguno que otro reía. Él los recibió abriendo sus manos al aire y moviéndolas de un lado para otro como si saludase con ambas. Eso si, los niños no se pusieron en corro a su lado. Lo tenían prohibido. Formaron una fila casi delante de él.
Él comenzó su número habitual, consistente en lanzar bolas al aire y tratar de cogerlas, claro que no debía hacerlo ya que de esta forma no se reirían. Y de eso constaba su trabajo. Hacer reír. Muchos niños le miraba ilusionados, otros reían y un par lloraban de emoción. Los más pequeños, en brazos de sus hermanos más mayores aplaudían con sus manitas. Él podía verlos como lo miraban con sus ojos inmensos llenos de ternura e inocencia como si eso fuese algo realmente mágico. Ojala fuese así. “Ante todo eres un payaso” Se repitió de nuevo tratando de contener la ira, el odio, la impotencia, el llanto.
La guardiana comenzó a emitir alaridos alzando su fusta en el aire. Los niños, uno por uno, fueron entrando tras la gran puerta gris. Todos y cada uno de ellos fue despidiéndose del payaso, él les correspondió emitiendo sonidos divertidos de su boca, bueno, algún grito de dolor también se le escapó. “Ante todo eres un payaso.” Trataba de inculcarse.
Por un momento pudo ver cómo iban dejando sus pijamas de rayas en el suelo y un soldado les iba dando una pastilla de jabón. Muchos de ellos temblaban de frío y se arrimaban los unos a los otros apoyando sus manitas en la espalda de su compañero para darse calor. O para darse protección…
Entraron en tropel en las duchas. El soldado cerró la puerta de forma impasible. Al cabo de unos minutos se comenzaron a escuchar los golpes y los gritos. Un minuto más tarde sobrevino el silencio. “Ante todo eres un payaso.” Se repitió una y otra vez tratando de no llorar y de no estropear con ello su maquillaje.

© Richard Archer – 2008 (Todos los derechos reservados)





Curriculo Vitae

18 06 2008

Me llamo Tobías y soy un personaje de cuento. Si me moldean bien se hacer reír, llorar, enamorarme bajo el sol del horizonte o entre una lluvia intensa con el cuerpo medio hundido en un lodazal. Se luchar con espada, montar a caballo, bucear e ir en bicicleta. También dispongo de carnet de conducir y se hacer escenas arriesgadas si se precia. Si me ponen alas y me dan superpoderes puedo hasta volar y luchar contra supervillanos. Se disparar y utilizar todo tipo de armas y cambiar mi fisonomía al antojo de cualquier autor o trama. Puedo protagonizar cuentos cortos, ultracortos o breves. Puedo incluso ser el eje central de una novela o trilogía. Doy tanto de mí que puedo incluso competir con personajes de la talla de Sherlock Holmes, Drácula, James Bond o Frodo Bolson. Para mí sería un placer ser protagonista o secundario de una de sus obras.

Les saluda Atentamente:
Tobías O´Connor.
Neurona G-A 7865476
Lóbulo Izquierdo Centro.

© Richard Archer – 2008 (Todos los derechos reservados)