Limbo

2 07 2008

– ¿Tu porqué estas aquí?
-Me tiré a la vía del tren…
-Ya veo.
-¿Tan mal estoy?
-Uff Horrible. Das asco. Creo que eso pringoso que está en el suelo es tuyo.
-¡Huy, si es mi bazo gracias! Y tu… ¿por qué estás aquí?
-Me arrojé por una ventana.
-No sería desde muy alto… No pareces estar muy dañado.
– Pues caí desde un onceavo. Pero tuve mala suerte. Tropecé sobre un toldo y luego me estampé sobre el cochecito de un bebe recién nacido que iba con su madre. Me parece que el pequeño iba a visitar a su abuela que lo esperaba al pié de la puerta. Quedó completamente aplastado. Yo no. Una lástima. Pero que se le va a hacer…
-Sí, que oportuno. ¿No?
– Pues sí. Y yo que quería a toda consta llamar la atención y mira, al final quien se la llevo fue el puto niño.
– Bueno, no te preocupes. A los que nos matamos nos dan muchas más oportunidades.
-¿En serio?
-Sí. Tiene algo que ver con la dichosa ley del Karma. A partir de ahora, para ti, cada día será el mismo, repetirás la misma situación que te llevo a suicidarte. Como te desesperaras te sentirás tan desgraciado que no tendrás más remedio que quitarte la vida para aliviar así tus penas.
– Anda, que curioso. ¿Entonces te vuelve a enviar abajo para qué lo vuelvas a intentar?
-No. Eso es lo malo. Lo hacen para que no des el paso final, rectifiques y salgas del circulo vicioso. Pero la putada es que como en ese momento estas tan atormentado, tan ciego, tan egoísta no sirve para nada. No te das cuenta del error hasta que llegas aquí.
-Vaya… ¿Y tu cuántas veces llevas suicidándote?
-Uff, ya he perdido la cuenta. ¿Sabes? la verdad es que ya me cansa un poco. Al principio te gusta, es como si te liberaras. Ya me entiendes… lo del túnel, la luz, la ausencia de dolor y cosas de esas. Pero luego te das cuenta de que no, que llega un punto que lo haces por pura rutina y claro te aburres.
-Pues creo que esta es mi primera vez. Me habría acordado si me hubiese suicidado antes ¿no?
-Es posible. Depende tu ceguera.
-¿Cómo?
-Sí. De cómo asumes tú situación. Lo que haces por poder evitarlo.. – y añadió – Uno se vuelve muy egoísta cuando se convierte en suicida. No ve tres en un burro. Siempre es YO, YO, YO y mil veces YO…
-Pues por lo estoy viendo no estás mucho por la labor de recuperarte. – Le interrumpió su contertulio de forma jocosa.
– Ya. Es cierto… Soy un desastre. Pero algún día reaccionaré, solucionaré mis problemas, me miraré al espejo, me reiré conmigo mismo y conseguiré salir de este círculo vicioso. Sé que tengo que hacer algo para acordarme.
-¿Como qué?
-Una señal.
– ¿Una señal?
– Si algo que haga darme cuenta de mi absurda situación.
– ¿Como qué?
– Ni idea. Quizás cuando lo vea y sepa reconocerlo me ayude a ponerle fin.

© Richard Archer – 2008 (Todos los derechos reservados)

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Cuento Gay

22 06 2008

Abrió la puerta y salió del armario.
No había punto de comparación, afuera había mucha menos gente y se respiraba mejor.

© Richard Archer – 2008 (Todos los derechos reservados)